SENDERO Nº 20 O SENDERO VOLCÁN DE FASNIA
Esta es la época del año (Mayo) en que podemos encontrar casi toda la vegetación en flor, algo de agradecer, pues si no, a quien no sea amante de la botánica, apenas le llama la atención.
Sin embargo, es una flora de gran interés por estar adaptada a las extremas condiciones de estas alturas (1900 a los 2.200 metros de altura, lo que le hace soportar temperaturas en invierno hasta los -8 ºC y en verano hasta los 40ºC. La mayoría de estas plantas son endemismos canarios (58), y otras, endemismos casi exclusivos de este parque nacional (12).
Se trata de vegetación de alta montaña y, por tanto, con adaptaciones especiales para soportar los rigores del clima: formas redondeadas, cubiertas pilosas o céreas y abundante producción floral en un corto periodo de tiempo, que abarca desde la primavera tardía hasta el principio de verano.
La más vistosa en este momento es la Hierba pajonera Descourainia Bourgaeana que inunda todo el parque. Por desgracia, según me comenta Piter, un apicultor germano que viaja con nosotros y tiene colmenas aquí, no es melífera.
La siguiente, la más representativa y dominante es la retama del Teide Spartocytisus supranubius , que da nombre al ecosistema llamado retamar de cumbre. A mí, acostumbrada a las retamas amarillas de la península, me encantó la primera vez que subí al Teide encontrar una retama blanca y rosada a veces.
A estas alturas debía estar como un manto de nieve blanco, pero según nos comentan los apicultores, los fríos de hace 10 días la ”quemaron” y ya la floración no está en todo su esplendor, aunque si hay ejemplares magníficos, como el rosado que nos encontramos en mitad del camino, el único de dicha coloración entre los demás blancos.
Esta es la época del año (Mayo) en que podemos encontrar casi toda la vegetación en flor, algo de agradecer, pues si no, a quien no sea amante de la botánica, apenas le llama la atención.
Sin embargo, es una flora de gran interés por estar adaptada a las extremas condiciones de estas alturas (1900 a los 2.200 metros de altura, lo que le hace soportar temperaturas en invierno hasta los -8 ºC y en verano hasta los 40ºC. La mayoría de estas plantas son endemismos canarios (58), y otras, endemismos casi exclusivos de este parque nacional (12).
Se trata de vegetación de alta montaña y, por tanto, con adaptaciones especiales para soportar los rigores del clima: formas redondeadas, cubiertas pilosas o céreas y abundante producción floral en un corto periodo de tiempo, que abarca desde la primavera tardía hasta el principio de verano.

La siguiente, la más representativa y dominante es la retama del Teide Spartocytisus supranubius , que da nombre al ecosistema llamado retamar de cumbre. A mí, acostumbrada a las retamas amarillas de la península, me encantó la primera vez que subí al Teide encontrar una retama blanca y rosada a veces.
A estas alturas debía estar como un manto de nieve blanco, pero según nos comentan los apicultores, los fríos de hace 10 días la ”quemaron” y ya la floración no está en todo su esplendor, aunque si hay ejemplares magníficos, como el rosado que nos encontramos en mitad del camino, el único de dicha coloración entre los demás blancos.

La retama es una fabacea y las semillas se encuentran recubiertas de un tegumento grueso para resistir las condiciones extremas. Pueden durar en estado latente durante 2 o 3 años. Eso, unido a la prohibición del pastoreo, y por tanto, falta de “predadores”, hace que su abundancia sea cada vez mayor.
